jueves 12 de marzo de 2009

...

estoy pensando en salir... al fin tengo ganas de irme.         si los papeles del doctorado no son rechazados, me voy.

cuando las rodillas me tiemblan

hay un chico en particular que logra eso conmigo, que las rodillas me tiemblen, que el pulso se me acelere, que no pueda pensar... que sea un ente y me ponga tonta.
vi a este chico el sábado, y el solo verlo me anula. 
con este chico hay historia, historia vieja, pero aún dejo que tenga poder sobre mí... pero por qué...
saludamos, no hablamos de nada, solo habló con mis amigos... y al despedirnos me agarró fuerte del brazo...
y otra vez las rodillas me temblaron...
es tan fuerte lo que siento que no puedo mirarle a los ojos. me despedí fría, o queriendo aparentar distancia, y  cuando me agarró del brazo sentía cómo una especie de calor emanaba de todo mi cuerpo y empecé a recordar todo lo bueno que hubo con él... y quise volver a esos momentos, revivirlos.
es imposible... pero sigo pensando, les doy vueltas a las cosas y recuerdo, hasta que se vienen los recuerdos grises y me pregunto una vez más, por qué sigo pensando en él, por qué un solo gesto suyo me trae tantos recuerdos, tantas ganas, por qué me olvido de las razones por las que no debo pensar en él, por qué seleccioné de él solo buenos recuerdos...

inconcluso

siempre empiezo un nuevo año con ganas de no tener pendientes. no deber dinero, no posponer planes, viajes, reuniones, trabajo, acuerdos...
este año empezó con relaciones pospuestas, y ya estamos en marzo y yo sigo sin actuar porque no sé si ya tomé la decisión final o no.
no he hablado desde enero con dos amigas, la una vive aquí y la otra fuera. razones para no hablarnos... pues varias y ninguna.
a lo mejor es que ya no hay sufiente interés en que la relación dure o ninguna está dispuesta a aceptar que cometió un error.
y me siento mal por no sentirme mal, por no extrañar, por lo menos hasta ahora...
mi lado cruel está despierto, muy despierto, no sé si es solo protección o si ya soy así...
pero bueno, prefiero pensar como ese dicho -si no tienes nada bueno que decir, mejor no digas nada-, así que guardo silencio con las chicas hasta próximo aviso.

martes 3 de marzo de 2009

lecturas

Este año estoy en pleno descubrimiento de la literatura japonesa.
Empecé con Kazuo Ishiguro, escritor japonés que desde pequeño vivió en Londres. Leí dos novelas suyas, la una se llama "Nunca me abandones" (Never let me go) , me gustó, es una obra extraña. Solo al final el iluso lector llega a saber la verdad. Los personajes con los que convivimos por más de 300 páginas son clones, y son criados y educados para ser donadores de órganos...
No soy buena lectora de literatura de ficción, pero esta novela me gustó, el narrador sabe cómo llevar al lector por la obra. Leí la novela durante los viajes de Quito a Cumbayá ...no quería bajarme, para no dejar de leer la novela. Durante los últimos capítulos, cuando supe ya cómo acabaría todo, me negaba a terminar, leía las páginas lentamente...
Antes leí "Pálida luz en las colinas", me pareció una historia sombría, triste, dolorosa, pero me gustó, y luego de leer las dos novelas me quedé impresionada por lo diferentes que son las dos obras. Estilos y temas totalmente disímiles.
Ahora estoy leyendo un libro de cuentos de Kenzaburo Oé, "Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura", y me gusta, me gusta.
Está esperando por ahí un libro de cuentos de Murakami y luego espero encontrar algo de Kawabata y claro, Mishima, al que hasta ahora no he leído.
Es otro mundo, otro, y el mismo...

domingo 1 de marzo de 2009

recomenzar

Hoy pensé en mi amiga T. que se fue esta semana a Bogotá, de regreso. Y me puse a pensar en que no nos despedimos con abrazo y buenos deseos, porque el último día que le vi el taxi llegó y yo me subí sin tiempo a nada y suponiendo que nos veríamos al día siguiente, pero no. Y se fue.
Y me puse a pensar en que es de ese tipo de gente cuya casa está en todas partes. Admiro a ese tipo de personas, porque es como si no temieran recomenzar. Yo le tengo mucho miedo al cambio, y a empezar todo de cero. Tengo miedo de alejarme de lo conocido, de los aromas, de los rostros, de la familia, de los amigos, lugares, sabores, texturas...
Hay gente como T., como AC., como H., Eri, P., N., que siempre se están reinventando, y les admiro, y les envidio un poco también, por el valor de irse, volver, empezar una nueva casa, en un nuevo país.
Abrazos T., espero verte pronto.