jueves, 26 de abril de 2007

La puerta está cerrada; la ventana, abierta

Hasta ayer no había pensado con detenimiento en la posibilidad de tener un nuevo encuetro (¿úlimo?), pero ayer, al hablar de los amantes y los remembers, pensé en esas tardes, en esas noches, y las extrañé.
Y pese a que en las relaciones eventuales (léase eventuales en su significado original: accidental, no planificado) se supone que los sentimientos se ocultan, evaden o eliminan, para mí es imposible no sentir algo intenso con cada amante, en cada encuentro. Creo que la felicidad, esa que siempre queremos alcanzar, y se nos evapora de las manos, esa se encuentra en momentos como los que viví contigo.
La risa constante, el descubrimiento, el exceso de pudor o su total desaparición.
Lo bueno de la memoria (o lo peor de ella) es que es selectiva. Recordamos aquello que queremos o necesitamos e incluso podemos crear recuerdos.
Una característica de los romances cortos es que en general dejan un buen sabor de boca y las ganas y la posibilidad de entrar por la ventana si la puerta se cerró.

1 comentario:

Roman Nekulturniy dijo...

me alegro de ver que le has perdido el miedo al blog, jaja