viernes 18 de septiembre de 2009
viernes 4 de septiembre de 2009
prueba y entrevista
estoy a la espera otra vez. intento entrar a una maestría, dejé los papeles, di una prueba, tuve una entrevista. me dijeron que los interesados son muchos y los cupos pocos y que tendré una respuesta en dos semanas, así que espero y espero y tengo nervios de la respuesta, pero, otra vez hay plan b.
y tengo ganas de estudiar, pero también mucho miedo, porque hace rato que no trabajo a presión, que no tengo que esforzarme demasiado y que no investigo sobre temas desconocidos, pero quiero volver a sentir eso.
y tengo ganas de estudiar, pero también mucho miedo, porque hace rato que no trabajo a presión, que no tengo que esforzarme demasiado y que no investigo sobre temas desconocidos, pero quiero volver a sentir eso.
fuera del círculo
el sábado anterior salí con mis amigas a un bar al que generalmente no voy por varias razones, la primera porque es caro, la segunda porque solo ponen música de los ochenta y la tercera porque debido a la música la mayor parte de gente que va es la que tenía edad de farrear en los ochenta y ahora son grandes ya. hay tipos con una graaaan panza y camisa, son calvos y generalmente tienen tácticas de conquista de los ochenta... así que a menos que vaya en grupo, a ese lugar evito ir.
pero el sábado fui y pasamos bien y a los tiempos se me acercó un desconocido, bailamos, charlamos un poco y me pidió mi número. y es raro para mí porque siempre he salido con conocidos, amigos de otros amigos, gente del mismo círculo o de uno cercano. ayer el chico, que admito ya no es tan chico, llamó para salir a comer, pero tengo trabajo este finde y no se pudo.
en fin, estuvo divertido lanzarse a lo desconocido por un rato.
pero el sábado fui y pasamos bien y a los tiempos se me acercó un desconocido, bailamos, charlamos un poco y me pidió mi número. y es raro para mí porque siempre he salido con conocidos, amigos de otros amigos, gente del mismo círculo o de uno cercano. ayer el chico, que admito ya no es tan chico, llamó para salir a comer, pero tengo trabajo este finde y no se pudo.
en fin, estuvo divertido lanzarse a lo desconocido por un rato.
lunes 24 de agosto de 2009
me encontré con "serendipity"
otra vez preparando clases me topo con algo curioso, es lo divertido de este trabajo.
Debido a la serendipity me encontré con una palabrita: serendipity, que siginifica "suerte para hallar cosas por casualidad"... así que comparto la palabra usada en inglés, para que la usen cuando les pase.
Debido a la serendipity me encontré con una palabrita: serendipity, que siginifica "suerte para hallar cosas por casualidad"... así que comparto la palabra usada en inglés, para que la usen cuando les pase.
miércoles 19 de agosto de 2009
lo que él leía
mientras preparaba clases hoy me encontré con el nombre de un libro que había olvidado, se había borrado de mi cabeza, lo había refundido en algún rincón; pero hoy reapareció...
Cuando íbamos a la playa (en aquellos años viajábamos con frecuencia, es el beneficio de ser estudiante y no tener más obligaciones en la vida que leer, leer, escribir ensayos y leer, leer, leer) él siempre llevaba un par de libros, que luego se convirtieron en uno. El libro tenía las pastas viejas, verdes, de un verde manzana inolvidable. Mientras yo quería charlar, tontear, jugar cartas, salir a broncearme o alguna otra cosa sencilla que se hace en las vacaciones en la playa, él leía ese libro. En la noche me contaba lo que había leído. Me hablaba de los personajes, me pintaba el lugar en el que estaban y me decía que yo debería leer ese libro. Pero para mí bastaba con que él dijera que leyera algo para no leerlo, no sé por qué, pero eso sucedía, y de eso solo me he dado cuenta hasta ahora.
El libro era La montaña mágica, de Thomas Mann, y hoy que leo un libro para preparar clases me encuentro con los personajes de esa novela y me da curiosidad el libro de pastas verdes, ese libro enorme que él leía en la playa, en el que se sumergía todas las tardes y del que me costaba sacarlo.
Así funcionan los recuerdos.
Cuando íbamos a la playa (en aquellos años viajábamos con frecuencia, es el beneficio de ser estudiante y no tener más obligaciones en la vida que leer, leer, escribir ensayos y leer, leer, leer) él siempre llevaba un par de libros, que luego se convirtieron en uno. El libro tenía las pastas viejas, verdes, de un verde manzana inolvidable. Mientras yo quería charlar, tontear, jugar cartas, salir a broncearme o alguna otra cosa sencilla que se hace en las vacaciones en la playa, él leía ese libro. En la noche me contaba lo que había leído. Me hablaba de los personajes, me pintaba el lugar en el que estaban y me decía que yo debería leer ese libro. Pero para mí bastaba con que él dijera que leyera algo para no leerlo, no sé por qué, pero eso sucedía, y de eso solo me he dado cuenta hasta ahora.
El libro era La montaña mágica, de Thomas Mann, y hoy que leo un libro para preparar clases me encuentro con los personajes de esa novela y me da curiosidad el libro de pastas verdes, ese libro enorme que él leía en la playa, en el que se sumergía todas las tardes y del que me costaba sacarlo.
Así funcionan los recuerdos.
lunes 17 de agosto de 2009
las fero...
Por qué las feromonas manejas las relaciones?
Es que sí.
El tipo no es conveniente, pero por ningún lado. Desubicado, desempleado, a ratos muy sensible, a ratos insensible, y pum, caigo.
El otro en cambio se aparece solo cuando no tiene nada mejor que hacer, y casi caigo.
El otro es agresivo, ha estado con varias amigas y todas hemos caído.
Si sé que son tontos por qué caí?, y por qué recaí, en otros casos...
Yo decidí culpar a las feromonas, porque qué otra respuesta hay para tipos que son tontitos, pero que nos gustan. Ya, acepto que son buenas gentes, a ratos hasta bonitos les veo, pero luego, buscando en el fondo, no he visto mucho... y he caído.
Así que para no decir que es la necesidad, culpo a las feromonas.
Es que sí.
El tipo no es conveniente, pero por ningún lado. Desubicado, desempleado, a ratos muy sensible, a ratos insensible, y pum, caigo.
El otro en cambio se aparece solo cuando no tiene nada mejor que hacer, y casi caigo.
El otro es agresivo, ha estado con varias amigas y todas hemos caído.
Si sé que son tontos por qué caí?, y por qué recaí, en otros casos...
Yo decidí culpar a las feromonas, porque qué otra respuesta hay para tipos que son tontitos, pero que nos gustan. Ya, acepto que son buenas gentes, a ratos hasta bonitos les veo, pero luego, buscando en el fondo, no he visto mucho... y he caído.
Así que para no decir que es la necesidad, culpo a las feromonas.
viernes 14 de agosto de 2009
hace tiempo
Hace rato que no escribo, estaba como en trance, esperando que "algo" ocurriera. Resulta que tener tiempo para hacer cosas hace que haga menos de lo habitual.
Durante estas vacaciones viajé, fui a Galápagos a trabajar tres semanas y luego otras tres a Buenos Aires.
Fueron unas buenas vacaciones, realmente salí de la rutina, caminé mucho, descansé mucho y pensé mucho.
El lunes vuelvo a las clases, nuevos grupos, nuevos rostros, nuevos nombres, que me demoro en recordar medio semestre.
Varias relaciones rotas con amigos cercanos se han estancado ya, lo que de cierto modo indica que ahí quedaron.
En Buenos Aires me encontré con la F., luego de seis meses de no hablarnos. Fue bueno vernos en un contexto diferente y hablar. Todo fue súper relajado, nos divertimos, pese a que nos vimos un par de veces nada más.
Las cosas con S. no van bien, al principio asumí que era por estar en distintos momentos y ya, pero no parece que hay algo más, y ya no solo mío, ella tiene algo atrancado. Permanecemos distantes; nos tenemos cariño pero por ahora de lejos, sin comentarnos detalles de nuestras vidas o reírnos juntas hablando por teléfono.
Me he dado cuenta de que prefiero no profundizar en relaciones de ningún tipo por el momento. Permanezco distante, como observadora nada más. Es una posición cómoda, ya sé, pero no quiero más.
De hombres nada, además de un amorcillo de verano pasajero que estuvo muy bien, no ha habido nadie desde hace rato.
La vida familiar transcurre casi igual, con el gran cambio producido porque ni mi papá ni mi mamá tienen trabajo estable, lo que es solo una muestra de cómo está el país.
Se sienten la inseguridad, la inestabilidad. Eso de que tengamos al dólar como moneda y que la economía gringa esté en plena crisis nos afecta.
Han sido meses agitados, llenos de salidas y gente, días soleados en UIO, conciertos, cumpleaños y festejos nacionales. No me puedo quejar, ha sido un buen verano.
Sigo buscando doctorados fuera, ya que en el único que hay acá las cosas no funcionaron.
Y la gente de al rededor sigue casándose y teniendo hijos, y los que me rodean siguen presionando con la pregunta de "y tú cuándo te casas?", y ayy, solo me río.
Me reí cuando mi tía y mi abuela me hicieron tocar a San Antonio: "Con fe mihijita, con fe, tóquele con las dos manos y pídale", les preocupa que pase los 30 y siga soltera mientras primas y amigas se casan y procrean.
Asumamos que no todo el mundo nació para tener hijos ni para casarse y que los 30 son los nuevos 20, jaj; además a eso le sumamos la falta de apuro que tengo y la carestía de hombres interesantes y solteros que hay en esta ciudad, el resultado somos todas nosotras, chicas de al rededor de 30, inteligentes, lindas, con buenos empleos, viajadas y estudiadas pero sin novio. Creo que no es tan raro ni tan difícil de entender, solo son otras las épocas y las prioridades.
Somos una familia urbana de solteras y somos felices.
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