domingo, 18 de noviembre de 2007

Regalo de cumpleaños

El sábado, luego de las peripecias pasadas para entrar al Coliseo General Rumiñahui, la espera en tres filas diferentes y la búsqueda del lugar adecuado; luego de las quejas y lamentaciones por la fatal organización del espectáculo, empezó la catarsis...
El concierto de Sabina y Serrat fue un éxito. Los artistas lograron capturar al público desde el principio. Nos cautivaron hasta el final.
Grité todo lo que pude, canté todas las canciones que me sabía y todos los coros de las demás, y durante algunos momentos contuve las lágrimas.
Sentí con mucha fuerza la FELICIDAD. Fueron varios los instantes de plenitud que viví, eso de sentir las letras, la energía de los cantantes y el público. Eso de tener cerca, en vivo, a alguien que admiras por lo que hace, por lo que escribe, por lo que es, por lo humano e imperfecto.
Realmente fue catártico, purificante, logré entender el efecto que pudieron encontrar los griegos en su teatro.
Olivia fue una excelente compañera... Era nuestro segundo concierto de Sabina, pero ya hubo muchos otros conciertos juntas. Es gratificante conocer a alguien con quien tienes tanto en común y poder compartir momentos como los del sábado.

La entrada al concierto fue el regalo de cumpleaños de mi mamá. Ella se opone a ir a espectáculos públicos; sin embargo, fue conmigo como parte del regalo. Creo que lo más interesante del concierto fue justamente que hubo muchos padres con hijos dentro. Los padres esparando a Serrat, los hijos, a Sabina y todos compartiendo un poco los gustos, los recuerdos, los afectos, las canciones, las filias.
A mí me gusta Serrat, y tengo claro quién es y lo que significa para varias generaciones, pero me cuesta escucharlo porque me entristece. Me traslada a cierta parte de mi infancia que prefiero no recordar, y la verdad es que no hay un recuerdo claro, solo la sensación de vacío dentro, es como una maquinita del tiempo en la que no quiero entrar. Pero claro, hay canciones que me sé, por herencia me imagino.
Los ojos se me llenaron de lágrimas en "Lucía"...

Vuela esta canción
para ti, Lucía,
la más bella historia de amor
que tuve y tendré.
Es una carta de amor
que se lleva el viento
pintado en mi voz
a ninguna parte
a ningún buzón.
No hay nada más bello
que lo que nunca he tenido.
Nada más amado
que lo que perdí.
Perdóname si
hoy busco en la arena
una luna llena
que arañaba el mar...
Si alguna vez fui un ave de paso,
lo olvidé pa' anidar en tus brazos.
Si alguna vez fui bello y fui bueno,
fue enredado en tu cuello y tus senos.
Si alguna vez fui sabio en amores,
lo aprendí de tus labios cantores.
Si alguna vez amé,si algún día
después de amar, amé,
fue por tu amor, Lucía,
Lucía...
Tus recuerdos son
cada día más dulces,
el olvido sólose llevó la mitad,
y tu sombra aúnse acuesta en mi cama
con la oscuridad,
entre mi almohada
y mi soledad.


Y así transcurrió el concierto, fueron minutos inolvidables, muchas canciones y humor de ese par inolvidable.
Sabina cantaba y yo pensaba en Madrid, y otra vez Olivia y yo encontramos una cosa en común: haber dejado parte del corazón en España, en Madrid, con la Ana.
Y las canciones siguieron, y cantaron "Pastillas para no soñar", "19 días y 500 noches", etc.
Y cantamos a voz en cuello hasta quedarnos roncas, y nos paramos y bailamos, pese a que los vecinos no se movían, casi no cantaban.
Y Sabina no cantó "Peces de ciudad" y Olga Román no vino esta vez para cantar "Y sin embargo te quiero", pero no importó...

Fue especial recibir otra vez noviembre con Sabina como anticipo de los 29...

2 comentarios:

Renattus ® dijo...

En unas horas más, cuando a mí me toque estar viendo y escuchando a Serrat y Sabina, pensaré (si es que se puede desviar el pensamiento con esos monstruos de la vida, el verso y la canción delante tuyo) en todo lo bonito que has escrito.
Que buenos regalos de cumpleaños: la entrada y la compañía de Jimena.
Saludos, un abrazo.

Olivia dijo...

Lilit, realmente fue umuy lindo compartir otro concierto de Sabina, seguro qeu habrá muchos más y los disfrutaremos, aunque seamos las únicas locas histéricas que cantan a toda voz. Un abrazo