Al hacer una readecuación del a casa, que ya es mi casa y no nuestra casa, encuentro sus cosas: fotos, sombreros, libros, ropa, zapatos, cables, herramientas, documentos, condimentos...
Decido sacar todo, no volverlo a ver.
No funciona, está en todas partes aunque sus cosas no estén.
Está en los rincones, en los recuerdos, es doloroso pasar por ciertos lugares, ocupar esos espacios que ya no son más nuestros, y aún parece imposible habitar este hogar pensándolo como solo mío.
El gato al que le puso nombre ya no se acuerda de él, pero yo sí.
Empiezo a recordar el proceso doloroso de mi separación anterior, hace años.
En esa ocasión dejé de escuchar cierta música, de ir a ciertos lugares y ver a cierta gente, y recordé que eso ayudó en algo, pero no fue la solución para nada.
Ahora México me duele, y todo tiene que ver con ese país, no sé por qué.
Busco algo como una purga, vomitarlo todo, deshacerme de todo lo que tengo dentro, aunque duela.
La purga me hizo cambiarme de cuarto, volver al blog, ver a cierta gente, intentar salir más.
La purga aún está en su inicio y es dolorosa, espero que funcione.
Pero además del dolor, los ex dejan cosas buenas, intento quedarme con eso, que es bastante.
Recuerdo con cariño sus detalles, que fueron miles. Sus ganas de cocinar para mí y los míos, la música que grabó para mí, las fotos que me tomaba cuando comenzamos, las caminatas por el centro, los apodos cariñosos, su calidez, su inteligencia, su agudeza, su dulzura.
Son tesoros que lamentablemente debo dejar de atesorar y añorar para poder sobrevivir. Debo hacer como él me enseñó una vez, pasar de un momento a otro, dejar que él y los recuerdos con él se queden en ese otro momento, en el pasado.
domingo, 15 de junio de 2014
jueves, 12 de junio de 2014
En el camino
Hace tres semanas empezó este camino incierto y a solas. Hace tres semanas se terminó la relación más importante que he tenido hasta ahora con otro ser humano/pareja. Esta semana ha sido la peor de tres, y quién sabe cuántas faltan. Ahora mismo estoy en un instante de calma, en un día no tan malo de una semana terrible. Ahora puedo ver las cosas de pie y no tirada en el piso, sin ánimos, sin ganas, sin esperanzas.
Ti habló de dejar ir, yo aún no me siento capaz de soltar, aún estoy aferrada a lo que fue y ya no será. Es muy poco tiempo y mucho, es mucho daño, mucha soledad pero muy poco tiempo para olvidar y dejar ir. Espero estar bien pronto, espero reponerme y rearmarme y sobre todo reconocerme y dejar de sentir lástima por mí y rencor hacia él.
Es mi año en el horóscopo chino y siento que he sito arrastrada por potros salvajes a través de matorrales con espinas.
Me acuesto en la cama y vienen los gatos a hacerme compañía, no me dejan, están alertas a cualquier ruido, movimiento, decisión o llanto.
Durante las noches de insomnio están conmigo, mientras me preparo un té, mientras busco algo para ver que me dé sueño, mientras me doy vueltas en la cama con ideas fijas y odiosas, y recuerdos y reproches.
La paso mal, pero no estoy sola.
Intento recordar cómo fueron esos años en los que disfrutaba tanto de la soledad, en los que no buscaba pareja, en los que no dependía emocionalmente de nadie. Ahora soy dependiente y tengo síndrome de abstinencia y me desgarro.
Me inscribí en un gimnasio, estoy haciendo yoga, intento estar rodeada de gente gran parte del día, voy al trabajo, veo series, salgo, voy al cine, camino, como, y al final del día siento que soy una autómata, vivo porque no hay de otra y eso no me enorgullece.
Hoy disfruté de la luz del sol mientras estaba sentada en el bus.
Disfruté de acostarme un rato al lado de mi mamá, disfruté de un almuerzo en familia, hice alguna broma, me permití sonreír.
Hoy no dejé ir nada aún, pero siento que yo me dejé llevar un poco.
Me he descubierto temerosa de la soledad, de los cambios, de lo nuevo.
Me aterra la idea de buscar un doctorado lejos y sentirme miserable estando sola.
Me aterra no volver a sentir amor.
Me aterra no volver a ser amada.
Me aterra conservar este malhumor, este cinismo, esta pena de mí, este rencor, este enojo, esta rabia.
Estoy aprendiendo de mis temores, terrores.
Y los gatos me acompañan incondicionales, y ahora su abrazo es mi abrazo diario.
lunes, 9 de junio de 2014
mujeres
Vivo en un mundo en el cual me rodean mujeres. Estoy rodeada, vea hacia donde vea, por mujeres fuertes, diversas, valientes, y pienso en ellas hoy para no desmoronarme.
Estoy rota, y aún no puedo juntar mis piezas, me está costando, doliendo.
Y la mujer que me levantó hoy está al otro lado del mundo, a miles de kilómetros y trece horas de diferencia horaria, y me acaba de decir que me escribirá en mi mañana y logra sacarme una sonrisa, y se va a trabajar, y la vida sigue.
Y la mujer que pasó por una odiosa cirugía y un millón de tratamientos médicos durante el último año me pregunta siempre cómo estoy, me acompaña, me escucha, y la vida sigue.
Y la mujer que no duerme nunca por atender partos, estudiar y trabajar me va a ver posguardia, como en medio de un sueño, y me acompaña, y la vida sigue.
Y la mujer mamá me da de comer tres veces a la semana, e intento lucir tranquila, estable, y cuando me desmorono llora conmigo un rato, y luego la vida sigue.
Y así mis mujeres, las más queridas, todas, me acompañan en estos traspiés, me comprenden, me animan.
Y las ganas que tengo de despertarme de esta pesadilla se transforman en calma por un momento y a lo mejor logre dormir luego de tomar este té y de hablar de ellas cuatro, y seguramente me voy a despertar en mi mañana un poco más fuerte, o tal vez aún no, pero ellas van estar ahí de todos modos y eso me deja acostarme e intentar dormir.
Un día a la vez, un día a la vez.
Estoy rota, y aún no puedo juntar mis piezas, me está costando, doliendo.
Y la mujer que me levantó hoy está al otro lado del mundo, a miles de kilómetros y trece horas de diferencia horaria, y me acaba de decir que me escribirá en mi mañana y logra sacarme una sonrisa, y se va a trabajar, y la vida sigue.
Y la mujer que pasó por una odiosa cirugía y un millón de tratamientos médicos durante el último año me pregunta siempre cómo estoy, me acompaña, me escucha, y la vida sigue.
Y la mujer que no duerme nunca por atender partos, estudiar y trabajar me va a ver posguardia, como en medio de un sueño, y me acompaña, y la vida sigue.
Y la mujer mamá me da de comer tres veces a la semana, e intento lucir tranquila, estable, y cuando me desmorono llora conmigo un rato, y luego la vida sigue.
Y así mis mujeres, las más queridas, todas, me acompañan en estos traspiés, me comprenden, me animan.
Y las ganas que tengo de despertarme de esta pesadilla se transforman en calma por un momento y a lo mejor logre dormir luego de tomar este té y de hablar de ellas cuatro, y seguramente me voy a despertar en mi mañana un poco más fuerte, o tal vez aún no, pero ellas van estar ahí de todos modos y eso me deja acostarme e intentar dormir.
Un día a la vez, un día a la vez.
sábado, 7 de junio de 2014
años luz
Hace tanto tiempo que no había venido por aquí. Y vengo hoy, frustrada, enojada, deprimida.
Es una lástima haber dejado este espacio por tanto tiempo y volver a él cuando me siento así de sola y vacía.
Este lugar me dio libertad, era un espacio que espero poder retomar, para hablar de todo y de nada, de lo que me pasa, de los que me rodean.
Hoy tengo 35, y me siento como cuando tenía quince años menos, pero no por la juventud y vitalidad, sino porque siento que no he aprendido a llevar bien mis relaciones, mis finanzas, mi vida.
En lugar de aprender a desprenderme, estoy más aferrada que nunca a todo, más rencorosa, más enojada.
Me odio un poquito y odio un poquito al mundo, y a los cinco minutos estoy de buenas conmigo y con el mundo y luego vuelvo al odio y así.
En estos tres últimos años perdí a varias amigas, por distintas razones, y ahora son desconocidas, y es doloroso no saber de sus vidas, aunque en su momento yo decidí tomar distancia, porque me parecía lo más saludable y a ellas les pareció bien, porque jamás me buscaron. Y hace poco perdí a mi pareja, que pensé que era la pareja de mi vida, mi hogar. Ahora me siento más sola que nunca.
Es una lástima haber dejado este espacio por tanto tiempo y volver a él cuando me siento así de sola y vacía.
Este lugar me dio libertad, era un espacio que espero poder retomar, para hablar de todo y de nada, de lo que me pasa, de los que me rodean.
Hoy tengo 35, y me siento como cuando tenía quince años menos, pero no por la juventud y vitalidad, sino porque siento que no he aprendido a llevar bien mis relaciones, mis finanzas, mi vida.
En lugar de aprender a desprenderme, estoy más aferrada que nunca a todo, más rencorosa, más enojada.
Me odio un poquito y odio un poquito al mundo, y a los cinco minutos estoy de buenas conmigo y con el mundo y luego vuelvo al odio y así.
En estos tres últimos años perdí a varias amigas, por distintas razones, y ahora son desconocidas, y es doloroso no saber de sus vidas, aunque en su momento yo decidí tomar distancia, porque me parecía lo más saludable y a ellas les pareció bien, porque jamás me buscaron. Y hace poco perdí a mi pareja, que pensé que era la pareja de mi vida, mi hogar. Ahora me siento más sola que nunca.
miércoles, 5 de octubre de 2011
martes, 4 de octubre de 2011
busco la felicidad afuera de mí, porque no encuentro nada dentro.
busco un texto para leer, una película, una serie de tv, busco mil y una actividades, huyo, hoy como una condenada de este abismo que siento cuando estoy conmigo
intento pensar en lo que sí tengo, en lo que no me falta, y me importa tan poco todo eso, que es tanto.
voy a clases y logro sonreír, logro la paciencia que había agotado, me divierto en mi clase como hace rato no me divertía.
voy a la F. y veo a mis compañeros y me alegro, me alegro otra vez de ver gente, de charlar, de verlos reírse.
llego a la casa y me esperan los gatos, llenos de alegría por verme, me buscan, me miman, juegan conmigo, intento sonreír.
pero a esta hora estoy tan agotada de sentir que tengo que sentirme bien que ya la sonrisa se nota falsa.
esta parte de mí me aturde, esta yo tan alicaída, tan necesitada, esta no me gusta tanto como las otras, estoy un poco peleada con esta parte de mí, estoy aburrida de que sea la prioridad.
busco un texto para leer, una película, una serie de tv, busco mil y una actividades, huyo, hoy como una condenada de este abismo que siento cuando estoy conmigo
intento pensar en lo que sí tengo, en lo que no me falta, y me importa tan poco todo eso, que es tanto.
voy a clases y logro sonreír, logro la paciencia que había agotado, me divierto en mi clase como hace rato no me divertía.
voy a la F. y veo a mis compañeros y me alegro, me alegro otra vez de ver gente, de charlar, de verlos reírse.
llego a la casa y me esperan los gatos, llenos de alegría por verme, me buscan, me miman, juegan conmigo, intento sonreír.
pero a esta hora estoy tan agotada de sentir que tengo que sentirme bien que ya la sonrisa se nota falsa.
esta parte de mí me aturde, esta yo tan alicaída, tan necesitada, esta no me gusta tanto como las otras, estoy un poco peleada con esta parte de mí, estoy aburrida de que sea la prioridad.
ayer
y te decía ayer que me siento la más cursi, y me decías tú que te sentías igual, pero mientras yo hablo en presente tú insistes en el pasado, allí donde me dejaste meses atrás.
me aferro a un espejismo imposible de alcanzar.
será el proceso, será esto parte de mi recorrido, será que me puse una trampa de la que no puedo salir
será que aún tienes luces encendidas para mí
será la nada y por eso no comprendo
te decía yo ayer, pero por qué olvidarte, por qué me tengo que desenamorar de alguien que me dice que me ama y a quien le creo y me obligo a recordar por qué y me obligas a recordar por qué
y te decía ayer que esto es muy cruel porque olvidar como tarea no me funciona, porque no quiero olvidarte, porque solo puedo pensar en borrarte para olvidarte y eso implica desaparecer un poco, borrarme también un poco
y si te borro no hay vuelta atrás, pero igual siento que ya no hay nada por hacer, que no tengo opciones y así y todo me niego a olvidarte
empiezo el recorrido pero sigo viendo hacia atrás, sin miedo a convertirme en estatua de sal
a lo mejor ya soy de sal, y por eso siento que me desmorono
te hablo y es como hablarle al viento, porque no me escuchas
te digo tantas cosas, me desnudo ante ti, te digo a gritos que te quiero
pero no me escuchas, porque mientras yo me niego a levantar el muro tú lenvantas uno nuevo, otro más
necesito una pista, una, una señal
necesito una certeza
y te la pido a ti, a ti que no me escuchas, a ti que ya casi ni me ves
estoy perdida, camino en círculos con los ojos cerrados, digo que busco una salida cuando sé que camino en círculos y estoy consciente de mi ceguera
qué estoy esperando, qué me retiene
me aferro a un espejismo imposible de alcanzar.
será el proceso, será esto parte de mi recorrido, será que me puse una trampa de la que no puedo salir
será que aún tienes luces encendidas para mí
será la nada y por eso no comprendo
te decía yo ayer, pero por qué olvidarte, por qué me tengo que desenamorar de alguien que me dice que me ama y a quien le creo y me obligo a recordar por qué y me obligas a recordar por qué
y te decía ayer que esto es muy cruel porque olvidar como tarea no me funciona, porque no quiero olvidarte, porque solo puedo pensar en borrarte para olvidarte y eso implica desaparecer un poco, borrarme también un poco
y si te borro no hay vuelta atrás, pero igual siento que ya no hay nada por hacer, que no tengo opciones y así y todo me niego a olvidarte
empiezo el recorrido pero sigo viendo hacia atrás, sin miedo a convertirme en estatua de sal
a lo mejor ya soy de sal, y por eso siento que me desmorono
te hablo y es como hablarle al viento, porque no me escuchas
te digo tantas cosas, me desnudo ante ti, te digo a gritos que te quiero
pero no me escuchas, porque mientras yo me niego a levantar el muro tú lenvantas uno nuevo, otro más
necesito una pista, una, una señal
necesito una certeza
y te la pido a ti, a ti que no me escuchas, a ti que ya casi ni me ves
estoy perdida, camino en círculos con los ojos cerrados, digo que busco una salida cuando sé que camino en círculos y estoy consciente de mi ceguera
qué estoy esperando, qué me retiene
¿cura una canción cualquier ausencia?
http://grooveshark.com/#/search?q=no+te+cambio+alejandro+filio
Compañera si me alejo un día
Compañera si me alejo un día
una tarde, una mañana, un junio
sólo es momentánea la partida
no te escribo en despedida
porque no levanto un muro
Llevo tu cintura bajo el brazo
brilla a cada nota, en cada aplauso
cura una canción cualquier ausencia
y aligera la impaciencia
de regreso hasta tu abrazo
No te cambio por un verso,
una voz, una palabra,
eres parte de este intento
de estas manos, de esta causa
y no vale una tonada
más que el tono de tu cuerpo
cuando cae sobre la almohada
la tormenta de tu pelo
Compañera si despiertas una
piensa que uno somos en silencio
es la soledad buena fortuna
cuando brilla entre la espera
de quien prometió regreso
No es esta verdad antagonismo
contra la verdad que nos ampara
no hay rivalidad, no existe abismo
entre métricas y ritmos
y mi boca por tu espalda
No te cambio por ...
noche de aeropuerto
hoy llega mi querida G. Estoy feliz de tenerla acá, feliz de volver a vernos, feliz por este año de reencuentros familiares.
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