El tiempo pasa volando y, aunque además se ser una figura es una frase hecha, no es más que la verdad.
Perdí la ruta de la escritura personal hace ratos, hace años, y al volver me di cuenta de que me había olvidado que ya había escrito estando acá.
Empezó un nuevo año, empezó el cuarto semestre del doctorado, y decidí empezar por lo que siempre dejo para después: comer mejor, hacer ejercicio, restaurar ciertas relaciones, dejar otras, buscar ayuda cuando la preciso, leer con tiempo los textos pendientes, dejar de perder tanto tiempo en línea, hablar con gente que me presentaron por redes sociales y a la que nunca busqué, en fin... trato de poner al día mi lista de pendientes.
Justo cuando me evalúo y creo que voy bien tengo una pesadilla que me recuerda que sigo sin solucionar asuntos importantes, que no dependen de llamar o ver a alguien sino de convencerme a mí de que las decisiones tomadas han sido buenas y de que no tiene sentido mirar hacia atrás y pensar en lo que no fue o en lo que pudo ser.
Ese pendiente es un lastre que no termino de soltar y es lo que empecé a cambiar en estos días, poco a poco, con calma.
Esta semana fue buena, leí varios textos completos, tomé notas, disfruté de mi departamento, de los gatos, de la soledad, fue bueno y puf sale el subconsciente en mis pesadillas y siento que en realidad no avancé nada y me frustro.
Ahora me enfoco en un par de artículos pendientes, en hablar en las clases en las que soy silenciosa, en estructurar ideas teóricas claras, en complacerme con ciertos gustos.
Hice una cita en el departamento de psicología de la universidad y tuve que llenar un cuestionario y una de las preguntas se refería a con quiénes cuanto cuando necesito ayuda y ufff, la felicidad y el alivio al ser consciente de cuánta gente linda hay a mi alrededor.
En los últimos meses tuve un par de pérdidas amistosas que me entristecieron, todavía me cuesta soltar aunque esté consciente de que las relaciones son a veces complicadas y las rupturas a ratos resultan más sanas que las relaciones frustradas, marchitas o desiguales.
Y eso, por ahora, y solamente es enero.
miércoles, 25 de enero de 2017
viernes, 26 de agosto de 2016
en el más acá
Por dónde empezar, mmm hay mucha tela qué cortar.
Me leo, me releo y hay páginas enteras que me suenan a años luz de distancia, a que fue otra persona la que las escribió.
Hablo de encontrar la paz mental luego de la ruptura, mmm pues ahí sí que parece que no ha pasado un día, la sigo buscando, con menos convicción, está como que bien escondida.
Hablo del doctorado, ahh, en eso sí que avancé, estoy acá desde hace un año y ahí vamos.
Hablo de estar rodeada de gente querida, y bueno, me rodeo de gente querida, aunque la más cercana y añorada está lejos, geográficamente distante, a ratos, en algunos casos, la distancia es más que geográfica, hubo muchas rupturas en el camino.
Hablo de dejar todo excepto los gatos, y en efecto, vine hasta aquí con mis gatos, ellos son los compañeros de aventura incansables, cariñosos; el balance en el desbalance, el amor en el desamor.
Hablo de soledad y pues sí, la soledad está, pero la entiendo como parte de los procesos, como la soledad necesaria, esa que me hace falta para escribir, para pensar, para dormir, para nutrirme de otras tantas cosas.
Estoy en el más acá, más acá, donde alcanzo poco a poquito la paz tan ansiada. En el más acá, donde no recibo demasiados abrazos, donde aprendo a vivir sola sin familia, sola sin las mejores amigas, sola sin mis vecinos favoritos, sola con mi soledad.
Estoy en el más acá, aprendiendo a lidiar con mis fantasmas y con mis necesidades.
Estoy en el más acá, aprendiendo sobre la muerte.
Estoy en el más acá, en donde aprendo a querer mi cuerpo, a entender las necesidades, a que estar sola es difícil en la medida en que aprenda a resolver mis conflictos, a enfrentar mis temores.
Estoy, estoy aprendiendo de mis debilidades, extrañando espacios, personas, aromas, momentos.
Aprendo, abro la mente, aprendo a reaprender, entiendo mis necesidades y mis procesos.
Aprendo sobre mis miedos profundos y sobre eso que no soporto, aprendo sobre la gente de la que me quiero rodear y sobre la capacidad que tengo de querer a la gente y desprenderme de ella en ciertos casas y aprendo también que la gente se equivoca una y mil veces y en algunas ocasiones aprende, aunque en la mayoría el error no haya servido de nada.
Aprendo a comprender a mis papás y a verlos a distancia, aprendo a respetar ciertas decisiones y procesos.
Entiendo que elijo a la gente de la que me rodeo, a la familia urbana, con una dureza sin límites, y que eso es costoso.
Y así, un año y un mes por aquí.
Me leo, me releo y hay páginas enteras que me suenan a años luz de distancia, a que fue otra persona la que las escribió.
Hablo de encontrar la paz mental luego de la ruptura, mmm pues ahí sí que parece que no ha pasado un día, la sigo buscando, con menos convicción, está como que bien escondida.
Hablo del doctorado, ahh, en eso sí que avancé, estoy acá desde hace un año y ahí vamos.
Hablo de estar rodeada de gente querida, y bueno, me rodeo de gente querida, aunque la más cercana y añorada está lejos, geográficamente distante, a ratos, en algunos casos, la distancia es más que geográfica, hubo muchas rupturas en el camino.
Hablo de dejar todo excepto los gatos, y en efecto, vine hasta aquí con mis gatos, ellos son los compañeros de aventura incansables, cariñosos; el balance en el desbalance, el amor en el desamor.
Hablo de soledad y pues sí, la soledad está, pero la entiendo como parte de los procesos, como la soledad necesaria, esa que me hace falta para escribir, para pensar, para dormir, para nutrirme de otras tantas cosas.
Estoy en el más acá, más acá, donde alcanzo poco a poquito la paz tan ansiada. En el más acá, donde no recibo demasiados abrazos, donde aprendo a vivir sola sin familia, sola sin las mejores amigas, sola sin mis vecinos favoritos, sola con mi soledad.
Estoy en el más acá, aprendiendo a lidiar con mis fantasmas y con mis necesidades.
Estoy en el más acá, aprendiendo sobre la muerte.
Estoy en el más acá, en donde aprendo a querer mi cuerpo, a entender las necesidades, a que estar sola es difícil en la medida en que aprenda a resolver mis conflictos, a enfrentar mis temores.
Estoy, estoy aprendiendo de mis debilidades, extrañando espacios, personas, aromas, momentos.
Aprendo, abro la mente, aprendo a reaprender, entiendo mis necesidades y mis procesos.
Aprendo sobre mis miedos profundos y sobre eso que no soporto, aprendo sobre la gente de la que me quiero rodear y sobre la capacidad que tengo de querer a la gente y desprenderme de ella en ciertos casas y aprendo también que la gente se equivoca una y mil veces y en algunas ocasiones aprende, aunque en la mayoría el error no haya servido de nada.
Aprendo a comprender a mis papás y a verlos a distancia, aprendo a respetar ciertas decisiones y procesos.
Entiendo que elijo a la gente de la que me rodeo, a la familia urbana, con una dureza sin límites, y que eso es costoso.
Y así, un año y un mes por aquí.
miércoles, 31 de diciembre de 2014
fin de año, fin de tramo
Se termina hoy este año, tan duro, tan difícil para el amor y el desamor, tan inesperado y doloroso y al mismo tiempo tan grato en amistades y recorridos.
Es inevitable pensar en lo perdido, en lo que se quedó en el camino y en lo que se acabó. Dejo este 2014 con dolor por todo eso pero contenta por la gente que ha continuado cerca y por gente maravillosa que ha aparecido.
He viajado, he ido y venido y estoy nuevamente aprendiendo a transitar sola por estos caminos.
Esta semana apareció en mi vida como por arte de magia una perrita, está ahora en la casa y estamos acompañándonos, es parte de nuestra familia urbana intercultural y estamos felices de tenerla cerca.
Mi pequeña V. ha crecido un montón, ahora es divertido charlar con ella y preguntarle cosas y escuchar sus respuestas infantiles.
Con la L. somos más cercanas que nunca.
La C. sigue viviendo acá, seguimos fortaleciendo la amistad y la familia urbana.
Con la I. hay un distancia enorme desde hace más de un año, pero seguimos, aunque de forma discontinua, siendo parte de la vida de la otra.
El D. también ha sido un compañía importante en estos últimos meses tan duros, es un amigo solidario y confiable.
La G. está bien de salud, está experimentando el sector público y viviendo fuera de Quito, tan valiente y fuerte como solo ella sabe ser.
La N. vino de vacaciones pero es evidente que siente un abismo entre nosotras que nosotras no sentimos, lo cual es triste porque no nos hemos visto como deberíamos y quisiéramos, pero aún hay días para arreglar las fisuras y cariño inmenso que perdura pese a la distancia y los malos entendidos.
Vinieron a nuestras vidas dos mexicanos, una pareja muy linda y querida, hicieron parte de nosotros inmediatamente.
El trabajo ha sido bueno este año, han salido varias chauchas, me subieron el sueldo.
Con mi mamá siento cada vez una distancia más grande, y es extraño porque nuestro amor por supuesto es incondicional, pero creo que no nos vemos reflejadas en la otra como antes y eso ha sido duro.
Y así transcurrió un año más, uno del caballo, que me revolcó y me hizo reconocerme otra vez y en eso estoy, en el continuo y eterno reconocimiento.
Es inevitable pensar en lo perdido, en lo que se quedó en el camino y en lo que se acabó. Dejo este 2014 con dolor por todo eso pero contenta por la gente que ha continuado cerca y por gente maravillosa que ha aparecido.
He viajado, he ido y venido y estoy nuevamente aprendiendo a transitar sola por estos caminos.
Esta semana apareció en mi vida como por arte de magia una perrita, está ahora en la casa y estamos acompañándonos, es parte de nuestra familia urbana intercultural y estamos felices de tenerla cerca.
Mi pequeña V. ha crecido un montón, ahora es divertido charlar con ella y preguntarle cosas y escuchar sus respuestas infantiles.
Con la L. somos más cercanas que nunca.
La C. sigue viviendo acá, seguimos fortaleciendo la amistad y la familia urbana.
Con la I. hay un distancia enorme desde hace más de un año, pero seguimos, aunque de forma discontinua, siendo parte de la vida de la otra.
El D. también ha sido un compañía importante en estos últimos meses tan duros, es un amigo solidario y confiable.
La G. está bien de salud, está experimentando el sector público y viviendo fuera de Quito, tan valiente y fuerte como solo ella sabe ser.
La N. vino de vacaciones pero es evidente que siente un abismo entre nosotras que nosotras no sentimos, lo cual es triste porque no nos hemos visto como deberíamos y quisiéramos, pero aún hay días para arreglar las fisuras y cariño inmenso que perdura pese a la distancia y los malos entendidos.
Vinieron a nuestras vidas dos mexicanos, una pareja muy linda y querida, hicieron parte de nosotros inmediatamente.
El trabajo ha sido bueno este año, han salido varias chauchas, me subieron el sueldo.
Con mi mamá siento cada vez una distancia más grande, y es extraño porque nuestro amor por supuesto es incondicional, pero creo que no nos vemos reflejadas en la otra como antes y eso ha sido duro.
Y así transcurrió un año más, uno del caballo, que me revolcó y me hizo reconocerme otra vez y en eso estoy, en el continuo y eterno reconocimiento.
jueves, 6 de noviembre de 2014
recorriendo caminos conocidos
Volver, volver no siempre significa regresar.
Volví a Buenos Aires cinco años después. Vi nuevamente lugares que me encantan y que me traje conmigo, vi esas enormes avenidas, esos museos, pero sobre todo vi a gente, linda gente que me he encontrado en el camino y a la que quiero conservar.
Estuve con la Eri, en su casa, en su mundo. La vi recuperándose de una cirugía, la vi contenta.
Estuve con la Nary, en su casa, con sus destiempos y sus locuras.
Vi a la Lu, nos invitó a cenar.
Volví a los lugares del cariño y de las caricias y fue extraño, bonito, emocionante. Sin embargo se hizo más evidente que nunca el paso del tiempo, lo distinta que soy, la búsqueda que tengo ahora y lo que me hace feliz hoy.
Fueron buenos los reencuentros, pese a que el clima de lluvia y tormenta no fue amigable, los amigos lo fueron.
Estuve sola en calles en las que había caminado acompañada, me perdí, me ayudaron a retomar el rumbo.
Estoy en un momento intenso de toma de decisiones, son muchas y simultáneas y ahí estoy.
En realidad estoy consciente de que la vida me sonríe de muchas maneras. El desamor me pesa, pero cada día pierde algo de peso.
Pensé en él en esas calles que me habría encantado recorrer en su compañía y eso fue doloroso. Sin embargo ahora que soy esta otra, tan distinta a la de hace un mes o dos, no creo que soportaría volver a esas otras rutinas. Estoy construyendo nuevos caminos, con nueva gente, ojalá en nuevos lugares.
Volví a Buenos Aires cinco años después. Vi nuevamente lugares que me encantan y que me traje conmigo, vi esas enormes avenidas, esos museos, pero sobre todo vi a gente, linda gente que me he encontrado en el camino y a la que quiero conservar.
Estuve con la Eri, en su casa, en su mundo. La vi recuperándose de una cirugía, la vi contenta.
Estuve con la Nary, en su casa, con sus destiempos y sus locuras.
Vi a la Lu, nos invitó a cenar.
Volví a los lugares del cariño y de las caricias y fue extraño, bonito, emocionante. Sin embargo se hizo más evidente que nunca el paso del tiempo, lo distinta que soy, la búsqueda que tengo ahora y lo que me hace feliz hoy.
Fueron buenos los reencuentros, pese a que el clima de lluvia y tormenta no fue amigable, los amigos lo fueron.
Estuve sola en calles en las que había caminado acompañada, me perdí, me ayudaron a retomar el rumbo.
Estoy en un momento intenso de toma de decisiones, son muchas y simultáneas y ahí estoy.
En realidad estoy consciente de que la vida me sonríe de muchas maneras. El desamor me pesa, pero cada día pierde algo de peso.
Pensé en él en esas calles que me habría encantado recorrer en su compañía y eso fue doloroso. Sin embargo ahora que soy esta otra, tan distinta a la de hace un mes o dos, no creo que soportaría volver a esas otras rutinas. Estoy construyendo nuevos caminos, con nueva gente, ojalá en nuevos lugares.
miércoles, 8 de octubre de 2014
creía en ti
Yo creía en ti de mil y un modos. Creía en tu palabra, en tus ideas, en tus sueños y en tus temores.
Al llevarte el nosotros te llevaste mi fe en ti, mi confianza.
Ya no te creo y por lo mismo ya no te quiero.
Sí quiero los recuerdos, los momentos, los detalles, todo eso que es pasado, pero ya no es.
Rompiste lo único que no debió romperse, lo que debió quedarnos, y eso no lo perdono.
Ahora extraño la imagen que construí de ti, pero ya no a ti.
Añoro recuerdos creados, fantasías.
Ya no sé quién eres, ese en quien creía ya no existe y estoy de luto por eso.
Enterrar a un muerto duele, enterrar a un vivo es doblemente doloroso.
No creo que el camino nos cruce, tenemos rutas diferentes.
Voy lamiéndome las heridas, van curando lentamente, vas quedando borroso, vas sabiendo añejo.
Mientras más de ti suelto, más alto logro llegar, y eso tiene múltiples significados.
Me despido de ti, sabiendo que ya no estás, sabiendo que mañana no me sentiré como hoy ni como ayer.
Al llevarte el nosotros te llevaste mi fe en ti, mi confianza.
Ya no te creo y por lo mismo ya no te quiero.
Sí quiero los recuerdos, los momentos, los detalles, todo eso que es pasado, pero ya no es.
Rompiste lo único que no debió romperse, lo que debió quedarnos, y eso no lo perdono.
Ahora extraño la imagen que construí de ti, pero ya no a ti.
Añoro recuerdos creados, fantasías.
Ya no sé quién eres, ese en quien creía ya no existe y estoy de luto por eso.
Enterrar a un muerto duele, enterrar a un vivo es doblemente doloroso.
No creo que el camino nos cruce, tenemos rutas diferentes.
Voy lamiéndome las heridas, van curando lentamente, vas quedando borroso, vas sabiendo añejo.
Mientras más de ti suelto, más alto logro llegar, y eso tiene múltiples significados.
Me despido de ti, sabiendo que ya no estás, sabiendo que mañana no me sentiré como hoy ni como ayer.
martes, 30 de septiembre de 2014
con un idiota, como una idiota
A ver, ya estuve como que muy idiota por mucho tiempo. Me niego a seguir así, sufriendo, lamentándome por lo que no fue, extrañando lo poco que quedó.
El tipo es un imbécil de lo peor, por lo menos conmigo fue un imbécil de lo peor, ojalá con las otras no.
Me mintió durante muuuucho tiempo, hizo planes solo, me dejó engañada esperándolo, cual Penélope, tejiendo y destejiendo, que sí voy, que no voy, que ven tú, que no sé.
Finalmente saltó todo, todo a la luz. Es inestable, eso lo sabía desde que empezamos, pero torpe, ciega, sorda y mensa, me metí en una relación con un tipo inestable.
No solo me mintió, me maltrató y manipuló de muchos modos, diciéndome a quién sí y a quién no le parecía a él que yo debía y podía ver, porque se sentía inseguro con la mitad de mis amigos y amigas.
Y no, obvio que no usaba la frase de no te doy permiso o no quiero que veas a tal o cual, pero se enojaba y había bronca cada vez que salía con amigos, sobre todo con amigos hombres.
Su inseguridad es algo que jamás logré entender, porque más monógama no puedo ser y más comprometida con la relación no podía estar, pero claro, hay gente y gente.
Mentirme, manipularme, maltratarme... eso dejé que esta relación me hiciera y seguí ahí hasta hace poco.
Finalmente pidió entrar en mi vida otra vez y le volví a creer y a abrir la puerta, en cuestión de días cambió de opinión y volvió a desaparecer dándome un portazo en la cara (metafórica la cosa).
Esto ya fue, ya estuvo, he pasado más de un año con angustia, miedo, sin certezas, recibiendo migajas.
Lo entregué todo, todo, todito, hasta lo que no se entrega, la paz, el amor propio, la calma.
Esto se acabó, esto murió hace rato y yo cargaba conmigo al difunto.
Dejo a mi difunto enterrado en Galápagos, un paraíso. Entierro todo, todito, todo.
Me voy yo, con lo que traigo puesto, sin esos miedos absurdos, sin su basura.
Yo me quiero y estoy conmigo, dispuesta a recomenzar a cada paso y hacer nuevos caminos.
Y tengo a gente linda que me acompaña de a ratos, amigos lindos, lindos, queridos, de esos que no se escapan a la primera, de esos que permanecen por años de años y están siempre.
¿Qué más puedo pedir?
El tipo es un imbécil de lo peor, por lo menos conmigo fue un imbécil de lo peor, ojalá con las otras no.
Me mintió durante muuuucho tiempo, hizo planes solo, me dejó engañada esperándolo, cual Penélope, tejiendo y destejiendo, que sí voy, que no voy, que ven tú, que no sé.
Finalmente saltó todo, todo a la luz. Es inestable, eso lo sabía desde que empezamos, pero torpe, ciega, sorda y mensa, me metí en una relación con un tipo inestable.
No solo me mintió, me maltrató y manipuló de muchos modos, diciéndome a quién sí y a quién no le parecía a él que yo debía y podía ver, porque se sentía inseguro con la mitad de mis amigos y amigas.
Y no, obvio que no usaba la frase de no te doy permiso o no quiero que veas a tal o cual, pero se enojaba y había bronca cada vez que salía con amigos, sobre todo con amigos hombres.
Su inseguridad es algo que jamás logré entender, porque más monógama no puedo ser y más comprometida con la relación no podía estar, pero claro, hay gente y gente.
Mentirme, manipularme, maltratarme... eso dejé que esta relación me hiciera y seguí ahí hasta hace poco.
Finalmente pidió entrar en mi vida otra vez y le volví a creer y a abrir la puerta, en cuestión de días cambió de opinión y volvió a desaparecer dándome un portazo en la cara (metafórica la cosa).
Esto ya fue, ya estuvo, he pasado más de un año con angustia, miedo, sin certezas, recibiendo migajas.
Lo entregué todo, todo, todito, hasta lo que no se entrega, la paz, el amor propio, la calma.
Esto se acabó, esto murió hace rato y yo cargaba conmigo al difunto.
Dejo a mi difunto enterrado en Galápagos, un paraíso. Entierro todo, todito, todo.
Me voy yo, con lo que traigo puesto, sin esos miedos absurdos, sin su basura.
Yo me quiero y estoy conmigo, dispuesta a recomenzar a cada paso y hacer nuevos caminos.
Y tengo a gente linda que me acompaña de a ratos, amigos lindos, lindos, queridos, de esos que no se escapan a la primera, de esos que permanecen por años de años y están siempre.
¿Qué más puedo pedir?
lunes, 8 de septiembre de 2014
cuatro meses después
apareciste, reapareciste y ahora tengo más sentimientos encontrados que nunca.
cómo quisiera saber qué es lo mejor y hacer lo mejor y poner todas mis energías en eso.
dices que estás, que vas a estar y al mismo tiempo dices que no tienes nada para ofrecerme y yo me quedo como tonta, más enamorada y más confundida que nunca.
no pude dormir.
no puedo dejar de pensar en esto, en ti.
te esperaría si me dijeras que esto no va a ser así siempre, que es temporal, pero no dices nada.
y yo me derrito por ti.
no quiero jugar, nunca he querido jugar.
dices que tienes miedo de ti, de nosotros, de sufrir, de hacerme daño y no entiendo del todo eso porque siempre hay riesgos en las relaciones y siempre hay miedos.
no sé si soy un capricho, un juguete que no quieres prestar, o si en realidad me quieres, si en realidad te importo, si en realidad quieres construir algo conmigo.
no quiero sentarme a esperar otro año y que al final me digas lo mismo o ni me digas y desaparezcas como ya desapareciste estos meses.
estoy tan confundida.
cómo quisiera saber qué es lo mejor y hacer lo mejor y poner todas mis energías en eso.
dices que estás, que vas a estar y al mismo tiempo dices que no tienes nada para ofrecerme y yo me quedo como tonta, más enamorada y más confundida que nunca.
no pude dormir.
no puedo dejar de pensar en esto, en ti.
te esperaría si me dijeras que esto no va a ser así siempre, que es temporal, pero no dices nada.
y yo me derrito por ti.
no quiero jugar, nunca he querido jugar.
dices que tienes miedo de ti, de nosotros, de sufrir, de hacerme daño y no entiendo del todo eso porque siempre hay riesgos en las relaciones y siempre hay miedos.
no sé si soy un capricho, un juguete que no quieres prestar, o si en realidad me quieres, si en realidad te importo, si en realidad quieres construir algo conmigo.
no quiero sentarme a esperar otro año y que al final me digas lo mismo o ni me digas y desaparezcas como ya desapareciste estos meses.
estoy tan confundida.
domingo, 7 de septiembre de 2014
todo lo que me quitas, y lo poco que me das
otra vez había logrado volver al centro, y con volver al centro quiero decir volver a vivir sin pensar en ti, sin extrañarte y salgo a bailar con amigos, y de pronto me deshago y lloro, en público, en un bar, no sé con qué canción, las lágrimas brotan aun cuando me opongo y lloro y lloro y lloro y no puedo dejar de llorar, y lloro porque te extraño, porque no importa quién está cerca sino tú, que estás lejos, en otro planeta, en nunca jamás.
te odio por quererte tanto, me odio por quererte tanto aún. te odio porque sé que no vales tanto amor y no vales tanto dolor y no vales tanto tiempo y no vales nada aquí, en mi mundo.
te odio porque aún hay lágrimas para ti en un día y en un lugar y con una gente con la que no tienes relación alguna.
me odio por darte un lugar, por quererte aún aunque no valgas nada.
y logro estar mejor y reírme, me río como loca, borracha de tristeza, borracha de alcohol, borracha de nostalgia.
me río de mi torpeza, me río de la música, de las parejas, de las letras de las canciones, me río.
y la noche se acaba y cuando está por acabarse la noche veo mi teléfono y estás ahí estás en él con un puto mail que no dice nada y que dice todo y que no dice nada y que dice todo.
puto silvio, puto celular, puta canción, puto tú que no tienes una idea de cómo me dañas, de cómo me descuajeringas la vida, de cómo me dañas cuando empiezo a estar bien.
por qué puta no me dejas en paz, por qué puta no te vas a la mierda de donde viniste y me dejas en paz y me dejas en paz, y me dejas en paz.
solo olvídame ya, solo quiero un poco de paz, no pensar en ti, no acordarme de ti.
vive tu vida como quieras, sigue con tus planes como quieras, solo déjame ir ya.
déjame a mí con mi vida en mi mundo, con quienes sí me quieren, con quienes sí me valoran, con quienes sí quieren estar conmigo.
déjame tú con tus rencores, no los quiero, no quiero nada de ti.
déjame ya.
suéltame.
quiero ser feliz, no intervengas.
te odio por quererte tanto, me odio por quererte tanto aún. te odio porque sé que no vales tanto amor y no vales tanto dolor y no vales tanto tiempo y no vales nada aquí, en mi mundo.
te odio porque aún hay lágrimas para ti en un día y en un lugar y con una gente con la que no tienes relación alguna.
me odio por darte un lugar, por quererte aún aunque no valgas nada.
y logro estar mejor y reírme, me río como loca, borracha de tristeza, borracha de alcohol, borracha de nostalgia.
me río de mi torpeza, me río de la música, de las parejas, de las letras de las canciones, me río.
y la noche se acaba y cuando está por acabarse la noche veo mi teléfono y estás ahí estás en él con un puto mail que no dice nada y que dice todo y que no dice nada y que dice todo.
puto silvio, puto celular, puta canción, puto tú que no tienes una idea de cómo me dañas, de cómo me descuajeringas la vida, de cómo me dañas cuando empiezo a estar bien.
por qué puta no me dejas en paz, por qué puta no te vas a la mierda de donde viniste y me dejas en paz y me dejas en paz, y me dejas en paz.
solo olvídame ya, solo quiero un poco de paz, no pensar en ti, no acordarme de ti.
vive tu vida como quieras, sigue con tus planes como quieras, solo déjame ir ya.
déjame a mí con mi vida en mi mundo, con quienes sí me quieren, con quienes sí me valoran, con quienes sí quieren estar conmigo.
déjame tú con tus rencores, no los quiero, no quiero nada de ti.
déjame ya.
suéltame.
quiero ser feliz, no intervengas.
lunes, 1 de septiembre de 2014
portazo
lo pongo en imágenes, y así es como me siento y no quiero volver a sentirme nunca más.
es como si me hubiera costado siglos conciliar el sueño y cuando lo logro llegas tú y das un portazo, aun sabiendo que irrumpías en mi sueño y mi descanso.
es como si te gustara el juego del gato y el ratón y lo buscaras a diario justamente cuando el gato está bien y no tiene ganas de ratón, ni de jugar.
es como si te hubieras dado cuenta de que había encontrado la paz y te jodiera y prefirieras herirme porque así te sientes a gusto.
es como si te hubieras ido hace ya un año diciéndome que volvías y no hubieras vuelto.
es como si me hubieras mentido por meses.
no, la que mintió fui yo, me dijiste que volvías, no fue como si me lo hubieras dicho.
me dijiste que me querías, no fue como si me lo hubieras dicho.
me cerraste las puertas, no es como si las hubieras cerrado.
algo de regocijo me queda, era como si yo hubiera sido demasiado fácil de olvidar, cuando en realidad no soy tan fácil de olvidar.
era como si me hubieras dejado de querer y extrañar, y no, aún me recuerdas a diario y me quieres, pero con ese cariño abstruso que te caracteriza.
es como si me hubieras querido cagar.
ah, ahí sí que lo lograste, me cagaste los 35, los 36 casi. me cagaste los planes.
y me los cago yo si te dejo cagarme más.
es algo así como un propósito de año nuevo:
no sufrir por quien no sabe querer.
no sufrir por quien no me conoce.
no sufrir por quien no se la juega por mí.
no sufrir por quien no cumple su palabra.
no sufrir por quien me quitó el sueño y los sueños.
no sufrir por quien me vio desechable.
no sufrir por los celos ajenos.
no sufrir por tu inmadurez.
no sufrir por ti un día más.
no contestar un solo correo más.
no dejar que ocupes un instante de mi tiempo.
no odiarte, no quererte, no extrañarte.
y sí:
disfrutar como he aprendido a disfrutar.
decir que no cuando quiero decir que no.
ver a mi gente querida, que es mucha y es muy querida.
viajar, viajar, viajar.
doctorado, doctorado, doctorado.
y antes de todo eso, y en el medio de todo eso, y al final de todo eso: salud y paz mental.
ommmmm
es como si me hubiera costado siglos conciliar el sueño y cuando lo logro llegas tú y das un portazo, aun sabiendo que irrumpías en mi sueño y mi descanso.
es como si te gustara el juego del gato y el ratón y lo buscaras a diario justamente cuando el gato está bien y no tiene ganas de ratón, ni de jugar.
es como si te hubieras dado cuenta de que había encontrado la paz y te jodiera y prefirieras herirme porque así te sientes a gusto.
es como si te hubieras ido hace ya un año diciéndome que volvías y no hubieras vuelto.
es como si me hubieras mentido por meses.
no, la que mintió fui yo, me dijiste que volvías, no fue como si me lo hubieras dicho.
me dijiste que me querías, no fue como si me lo hubieras dicho.
me cerraste las puertas, no es como si las hubieras cerrado.
algo de regocijo me queda, era como si yo hubiera sido demasiado fácil de olvidar, cuando en realidad no soy tan fácil de olvidar.
era como si me hubieras dejado de querer y extrañar, y no, aún me recuerdas a diario y me quieres, pero con ese cariño abstruso que te caracteriza.
es como si me hubieras querido cagar.
ah, ahí sí que lo lograste, me cagaste los 35, los 36 casi. me cagaste los planes.
y me los cago yo si te dejo cagarme más.
es algo así como un propósito de año nuevo:
no sufrir por quien no sabe querer.
no sufrir por quien no me conoce.
no sufrir por quien no se la juega por mí.
no sufrir por quien no cumple su palabra.
no sufrir por quien me quitó el sueño y los sueños.
no sufrir por quien me vio desechable.
no sufrir por los celos ajenos.
no sufrir por tu inmadurez.
no sufrir por ti un día más.
no contestar un solo correo más.
no dejar que ocupes un instante de mi tiempo.
no odiarte, no quererte, no extrañarte.
y sí:
disfrutar como he aprendido a disfrutar.
decir que no cuando quiero decir que no.
ver a mi gente querida, que es mucha y es muy querida.
viajar, viajar, viajar.
doctorado, doctorado, doctorado.
y antes de todo eso, y en el medio de todo eso, y al final de todo eso: salud y paz mental.
ommmmm
Suscribirse a:
Entradas (Atom)