jueves, 19 de julio de 2007

de cuando los sentimientos se esconden...


No me había sucedido antes, pero para todo hay una primera vez.

El otro día pensé, por un momento, que me había quedado vacía, sin un sólo sentimiento, bueno o malo, y me asusté.

Lo primero que se me ocurrió hacer fue salir corriendo a la casa de una amiga, para hablar al respecto (se trata de esa necesidad femenina de hablar de todo, de cada detalle, de buscar opiniones, de compartirlo todo).

Allí, mientras ella se depilaba, su novio veía la tele y yo monologaba, me tranquilicé. Fuimos a comer y luego a otro amigo se le ocurrió la brillante idea de ir a Papallacta por la noche. La verdad es que fue la mejor idea, una especie de terapia grupal. Fuimos y me relajé tanto, que empecé a sentirme yo otra vez.

Y la idea sigue rondándome en la cabeza; mejor dicho, la pregunta: ¿puede uno quedarse sin sentimientos?

Aparentemente sí, porque ya me pasó, y fue poco tiempo, pero sucedió y el pánico fue enorme, casi llega a la paranoia.
Ayer hablé al respecto con un par de amigas, y lamentablente les había sucedido eso alguna vez. Ya se habían sentido vacías de cualquier clase de sentimiento a partir de alguna relación fallida con un hombre o luego de algún encuentro amoroso, que de amoroso no tuvo mucho.
Digo todo esto respecto al sexo casual, y es que pensé que yo no tenía problemas al respecto, pero al parecer los tengo, y no creo que sean problemas o conflictos de moral, no. Creo que se trata de las etapas por las que uno pasa, de las que se cansa o a las que vuelve.
Ahora pienso mucho más en mí que hace un par de años o hace un mes. Creo que he vivido un buen proceso de sanación interior, de purga, y algo que hice el otro día me produjo rechazo, rechazo del pasado, del dolor, del vacío. Creo que el no haber sentido nada por un par de horas fue como la solución que encontró mi siquis para no salir lastimada.
Anulé sentimientos y salí invicta de la batalla, y entendí que hay un tiempo para todo y que este no es precisamente mi momento para acercarme a alguien masculino, con otra intención que encontrar su amistad.
Y a todo esto planteo una pregunta abierta, que puede ser respondida o no ¿han sentido que se quedan sin un sólo sentimiento alguna vez?

lunes, 9 de julio de 2007

OCHO COSAS QUE CASI NADIE SABE DE MÍ...


esto era parte de un juego del blog de alguien, no recuerdo de quién y tenía reglas, tampoco las recuerdo; la cosa es que cada uno escribe ocho cosas que nadie conoce de uno, y las publica, e invita a un grupo de amigos a repetir la secuencia.


  1. Cuando tenía unos dos años mi mascota era un conejo blanco, al que sin querer maté de tanto amor, porque le llevaba agarrado del cuello repitiendo: "mi cato, mi cato"... Nunca más he tenido conejos, sólo gatos...

  2. La primera palabra que aprendí a escribir fue "papá"; la escribí en toda una parede de mi cuarto. Cuando mi mamá llegó del trabajo y vio la obra de arte no tuvo corazón para reclamarme nada, mi papá estaba en el Brasil.

  3. No me gustan las sopas y rara vez como mote, jejeje, culpa de Mafalta.
  4. Mi papá se volvió a casar hace unos tres años. No le hablé por un par de meses... Ahora me llevo bien con su esposa, a la que de cariño y en chiquis llamo "mi madrastra malvada".

  5. Mi cuento favorito durante la niñez se llama "El caballito jorobadito", un cuento ruso lindísimo, escrito en verso y con unas ilustraciones alucinantes. No entendía cómo las otras niñas nunca habían leído ese cuento...

  6. Siempre tiemblo durante el primer día de clases. Es duro enfrentarse ante un nuevo auditorio cada semestre. A veces tiemblo el semestre entero... hay grupos difíciles.

  7. Soy una coleccionista de cierto tipo de libros... Tengo guardados mis cuentos favoritos de la niñez, y tengo varias versiones de "Alicia en el país de las maravillas". Me encanta el gato de Cheshire...

  8. Lloré la primera vez que entré a un museo en España. En Madrid entré al Thyssen-Bornemisza, un pequeño museo cercano al museo del Prado. Cuando empecé a ver las obras de arte modernas y contemporáneas no pude contener todo lo que sentía. Vi un cuadro de Dalí, y nunca me había llamado demasiado la atención ese pintor en particular, pero sentí algo tan especial al ver el formato del cuadro, los colores y al ser consciente de que tenía una obra original ante mí, que las lágrimas cayeron solitas...

El día de la independencia...



Se acerca el día de la mudanza. En agosto me
voy a vivir sola y tengo una mezcla de sentimientos que aún no sé cómo manejar.
Nunca he vivido sola; lo más cercano a esa experiencia fue vivir en Madrid sin mi familia, pero de eso ya son casi cuatro años.
Ahora que no hay beca que me mantenga, sino solo mi trabajo y mi esfuerzo, ahora que las cosas me cuestan a mí por completo, ahora que salgo y pienso en el plato, la cuchara o la refri, ahora es cuando siento que la cosa va, y tiemblo.
La verdad es que considero que soy independiete desde hace tiempo, me refiero a lo emocional; me gusta estar sola (bueno, con el gato), seguir mis horarios, salir todo el día o no salir ni un ratito, es decir no depender de tiempos ajenos. Pero estoy acostumbrada a que llegada la noche hay alguien más por ahí, alguien que a veces prepara mi desayuno, charla sobre las rutinas, me mima, quiere pasar tiempo conmigo y es incondicional (me refiero a mi mamá), y eso está a punto de terminarse...
Yo digo desde hace rato que ya es horita, que si no cortamos el cordón umbilical antes de los 30 entonces cuándo, pero del dicho al hecho hay un tramo largo.
He preferido pensar en cómo quedará mi casa nueva, en cómo administrar el espacio, en dónde irá tal foto o tal cuadro, en cómo se verán los libros en los estantes, para no pensar en lo real, en lo importante, en estar sola todo el tiempo en un espacio propio, en empezar nuevas rutinas, ya no de hija, sino de mujer soltera, y cada vez que pienso en ese tipo de detalles siento cosquilleo en el pecho, y a veces se me llenan los ojos de lágrimas...
Cuando pienso en lo que voy a extrañar de la convivencia materna se me ocurren unas cuántas imágenes: voy a extrañar la posibilidad de meterme en la cama de mi mamá los fines de semana, voy a extrañar el sonido de la licuadora, la pelea por el baño, los regaños por el gato, todo eso que es tan cotidiano y que parecería no tener un lugar importante en nuestras vidas.
Somos animales de costumbres no...
Y eso, que esto de ser adulta me está costando, pero a la vez me está gustando. Mientras más nos cuestan las cosas más felices nos hacen a la larga, eso dicen, eso creo.
Agosto=mes de mudanza
Empieza una nueva etapa, una muy buena, pero aun así tiemblo... como antes de subirme a la montaña rusa, como al bajarme también, jajaja.

martes, 5 de junio de 2007

Volver


La película Volver, de Pedro Almodóvar, no sólo nos presenta a varias de sus musas (Carmen Maura, Penélope Cruz, etc.), también marca la relación hipertextual entre la historia y el tango Volver, interpretado por una voz femenina (Estrella Morente). Y esta historia de locos, surreal y maravillosa, así como extraña, se ve marcada por la letra, la música y la voz del tango. Otra vez pongo a su disposición una letra, y lamento no poder poner la versión musical de la película, pero intenten escucharla. Es de esos placeres de los que uno puede disponer presionando play.


Volver

Música: Carlos Gardel
Letra: Alfredo Le Pera

Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos,
van marcando mi retorno.
Son las mismas que alumbraron,
con sus pálidos reflejos,
hondas horas de dolor.
Y aunque no quise el regreso,
siempre se vuelve al primer amor.
La vieja calle donde el eco dijo:
"Tuya es su vida, tuyo es su querer",
bajo el burlón mirar de las estrellas
que con indiferencia hoy me ven volver.
Volver,
con la frente marchita,
las nieves del tiempo
platearon mi sien.
Sentir,
que es un soplo la vida,
que veinte años no es nada,
que febril la mirada
errante en las sombraste te busca y te nombra.
Vivir,
con el alma aferradaa un dulce recuerdo,
que lloro otra vez.
Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida.
Tengo miedo de las noches
que, pobladas de recuerdos,
encadenan mi soñar.
Pero el viajero que huye,
tarde o temprano detiene su andar.
Y aunque el olvido que todo lo destruye,
haya matado mi vieja ilusión,
guarda escondida una esperanza humilde,
que es toda la fortuna de mi corazón.

lunes, 4 de junio de 2007

Muchacha ojos de papel

Un amigo me grabó un disco de variaditos que le pedí, y entre las ciento cuarenta y tantas canciones en Mp3 encontré una que no había escuchado en muuuuucho tiempo. Pongo a su disposición la letra...

Muchacha (Ojos de papel)
Almendra. Luis Alberto Spinetta
Muchacha ojos de papel,
¿adónde vas? Quédate hasta el alba.
Muchacha pequeños pies, no corras más.
Quédate hasta el alba.
Sueña un sueño despacito entre mis manos
hasta que por la ventana suba el sol.
Muchacha piel de rayón, no corras más.
Tu tiempo es hoy.
Y no hables más, muchacha corazón de tiza.
Cuando todo duerma te robaré un color.
Muchacha voz de gorrión, ¿adonde vas?
Quédate hasta el día.
Muchacha pechos de miel, no corras más.
Quedate hasta el día.
Duerme un poco y yo entre tanto
construiré un castillo con tu vientre
hasta que el sol,
muchacha, te hará reír
hasta llorar, hasta llorar.
Y no hables más, muchacha corazón de tiza.
Cuando todo duerma te robare un color.

Escúchenla si tienen la posibilidad, es buenísima, es esa etapa de Spinetta que vale la pena recordar.

miércoles, 23 de mayo de 2007

Y sin embargo te quiero


Otra de esas letras que le dejan a uno sin respiración ...
La canta la corista de Sabina, su nombre es Olga, pero no sé su apellido, tiene una voz incríble. En el concierto de Joaquín Sabina de noviembre del año pasado en Quito era la canción que menos pensé escuchar, pero una de las que más me gustan, así que al escucharla casi colapso. Espero que la escuchen...


Me lo dijeron mil veces,
mas yo nunca quise poner atención.
Cuando vinieron los llantos
ya estabas muy dentro de mi corazón.
Te esperaba hasta muy tarde,
ningún reproche te hacía;
lo más que te preguntabaera que si me querías.
Y bajo tus besos en la "madrugá",
sin que tú notaras la cruz de mi angustia,
solía cantar:
Te quiero más que a mis ojos,
te quiero más que a mi vida,
más que al aire que respiro
y más que a la madre mía.
Que se me paren los pulsos
si te dejo de querer,
que las campanas me doblen
si te falto alguna vez.
Eres mi vida y mi muerte,
te lo juro, compañero,no debía de quererte (bis)
y sin embargo te quiero.


Y SIN EMBARGO TE QUIERO

Letra de Rafael de León

Letra de Antonio Quintero

Musica de Manuel Quiroga

viernes, 18 de mayo de 2007

Después de la tormenta...


Efectivamente, después de la tormenta viene la calma, por suerte esas cosas pasan así como vinieron, cual aguacero fuerte y luego del friecito... el calor y la quietud.

Creo que las lágrimas surtieron efecto después de todo.

Ayer lloré y hace rato que no lo hacía y fue catártico. Todo salió con el pretexto de la cancelación del viaje. Por suerte aprendí de mis errores pasados y tenía plan b y c, que tampoco es que estén mal, así que ya les contaré en qué quedó mi vida cuando termine de resolverse.

En fin, siempre nos quedará Paris...

jueves, 17 de mayo de 2007

Trágame tierra


Hoy fue uno de esos días terribles, en los que habría sido preferible no levantarme de la cama. Estaba esperando unos papeles para hacer un viaje y hoy me dijeron que el viaje se canceló... y claro, sentí como Amelié en la película, cuando se diluye y se convierte en agua, todo se me cayó. Otra vez sin piso. Ya sé que la vida está compuesta por momentos buenos y malos, pero a veces a uno se le acumulan tantos malos que ya no sabe dónde guardarlos.

Trágame tierra... Ahora necesito unas vacaciones en el Caribe, sin estrés y con mucha calma... O algo más fácil y más cercano, un fin de semana de rumba con los amigos... ¿se apuntan?

lunes, 14 de mayo de 2007

Del verbo domesticar


De todos los libros que he leído hay uno al que acudo a menudo cuando quiero leer algo y no sé qué, ese libro es El Principito. Y de todas las historias que le ocurren al dulce niño de rizos rubios, la que más significado tiene para mí es la de la imagen que puse arriba.
El Principito se encuentra con un zorro y el sabio zorro le expilca con una bella metáfora el significado de la amistad a partir de la palabra domesticar, a continuación les invito a releer esa parte de la historia.

-No -díjo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? -volvió a preguntar el principito.
-Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa "crear lazos... "
-¿Crear lazos?
-Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...
-Comienzo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado...


Dentro de mi caja de Pandora encontré las figuras de El Principito y el zorro, me las había dado un amigo muy importante, en ese entonces el amor de mi vida, y ese regalo tan chiquito singnificó un montón, en ese momento y ahora. Es uno de los tesoros que desempolvé de la cajita, pero que volví a guardar, esperando un mejor momento, uno en el que nuevamente la figura del niño sea otra vez la de El Principito y la del animal sea otra vez el zorro. Y para variar hay un fondo musical por detrás, esa canción tan linda de Fito, Brillante sobre el mic, en la que la letra dice:


Hay recuerdos que no voy a borrar
personas que no voy a olvidar
silencios que prefiero callar
son dos, las caras de la luna son dos
prefiero que sigamos mi amor presos de este sol
dejar, amar, llorar
el tiempo nos ayuda a olvidar
allá, el tiempo que me lleva hacia allá
el tiempo es un efecto fugaz
y hay, hay cosas que no voy a olvidar
la noche que dejaste de actuar
solo, para darme amor
y yo vi tu corazón brillante sobre el mic en una mano
y ausente de las cosas pensaste en dejarlo
y tirarlo junto a mi
hay secretos en el fondo del mar
personas que me quiero llevar
aromas que no quiero olvidar
silencios que prefiero callar
mientras vos jugas...


Y eso es lo que sentí al volver a ver las figuritas...

La caja de Pandora

Este fin de semana intenté arreglar mi cuarto y el estudio, la tarea fracasó, porque tengo un millón de papeles con los que nunca sé qué hacer. Tengo la manía de guardarlo todo, econtré incluso los papelitos típicos que me escribía con mis compañeros de clase hace tiempo ya.
Fue bueno encontrar un par de recuerdos perdidos por ahí: fotos, cartas, apuntes... Pero en esa caja de Pandora que abrí también encontré recuerdos que habría preferido aún no encontrar y una vez más, como regularmente sucede los domingos: I felt blue.
Encontré mis diarios de hace tiempo, y entre las decenas de cuadernos y papeles encontré también mi primer intento de poema, escrito cuando tenía siete años y dirigido a uno de los amores más constantes de mi vida, jejejeje, un gato.
Aún no sé qué hacer con tanto recuerdo, sobre todo ahora que estoy purgando la casa por el viaje. Hay cosas con las que quiero quedarme, otras que preferiría devolver, otras que debería botar. Creo que la depre de ayer fue el precio por haber abierto la caja de Pandora sin pensar en lo que podría pasar al abrirla, en lo que podría encontrar allí, por lo que la caja volvió a ser cerrada, lo que significa que uno de estos domingos se abrirá otra vez, para tirar lo tirable, guardar lo amable y entregar lo entregable.
Insisto, esa manía muy humana de los recuerdos es una arma de doble filo...